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lunes, 14 de marzo de 2016

POEMA ONTOLOGICO 7


Este es el último post de ésta emocionante serie “el poema ontológico”. La verdad ha sido bastante divertida para mí escribirla, me ha puesto muchos desafíos como filósofo y como profesor, me ha obligado a recordar muchas cosas y a replantearme la interpretación de otras tantas, espero que de la misma manera haya sido de beneficio para todos los que la han seguido.

Ya entrando en materia en el post anterior, Parménides finaliza el fragmento 8 con una crítica muy dura a las posturas dualistas; esta crítica ya la había hecho anteriormente al señalar a todos aquellos que hacen estos planteamientos como seres bicéfalos y desorientados por el errabundo nous tal como lo abordamos en un post en su momento.

Pues bien, Parménides se deja de indirectas y señala directamente en el mismo fragmento 8:

Acordaron dar forma a dos formas, para ambas una sola no es necesario, en lo que errados están.”

¿Pero por qué seguir hablando del fragmento 8? Porque es precisamente desde esta parte que acabo de citar que de un lado Parménides desarrolla toda su crítica y del otro nos deja un testimonio de su extensa cultura al escribir el resto del poema lleno de referencias culturales de su tiempo.

Crítica desde el fragmento 9, el concepto de PHYSIS, que fue desarrollado en las diferentes escuelas filosóficas, en las que se le atribuía el SER a la naturaleza como el agua tal como sucedió en la Escuela de Mileto.  Aunque ellos no se referían literalmente al agua sino a las características que se podían conceptualizar a partir de este elemento de la naturaleza. A pesar de ello, lo que no acepta Parménides es el principio de contrarios implica esto, además de la contracción y rarefacción porque esto significa necesariamente la existencia de movimiento.

Ya en el fragmento 10 nos prepara para lo que será la narración de una cosmología, fundamentada en este principio dualista de contrarios, metafóricamente serán el sol y la luna, además de la participación de los Dioses. En este último caso nuevamente aparece Ananké: el destino o la necesidad, de quien ya hablamos anteriormente en otro post de esta serie “el poema ontológico”.

Esta necesidad de acudir a la metáfora mítica para dar explicación a sus sistemas es duramente criticada y ridiculizada. En el fragmento 11 cuando dice que los astros fueron obligados a “llegar a ser”, pues el solo insinuar esta posibilidad es algo absurdo para Parménides como ya hablamos anteriormente. Continúa explicando que a pesar de haber separado los contrarios ya no sol y luna, sino masculino y femenino, ahora deben mezclarse y la forma de plantearlo es un claro ¡¿Qué sentido tiene todo esto?!

“(…) enviando a lo masculino lo femenino para mezclarse y, a su vez, contrariamente, lo masculino a lo femenino.”

Los fragmentos 13 al 15 aparentemente están incompletos, y únicamente tienen afirmaciones suelas, pero que continúan con la dinámica ya planteada.

En el fragmento 16, Parménides criticará la postura en que la physis es el mismo nous, es decir lo que hablábamos en el post titulado “epistemología vs doxa". Nuevamente hay partes inconexas, tanto en este fragmento como en los siguientes, hasta el fragmento 19, donde veremos que aparentemente Parménides continuó con la línea de la dualidad evidenciada en lo masculino y lo femenino y cómo de su mezcla resulta que surgen las cosas a las cuales se les da nombre, situación que nos lleva de regreso una vez más al post anterior y nos obliga a formularnos la siguiente pregunta: “¿las palabras son las cosas?”

Es un final muy vertiginoso para esta interesante serie, donde me he detenido puntualmente en frases o versos, pero esta parte se ha ido de corrido. Espero una vez más que lo hayan disfrutado, que les sea de utilidad; nos veremos en el futuro con más filosofía.

¡SAPERE AUDE!

viernes, 19 de febrero de 2016

PARMENIDES, EPISTEMOLOGIA Vs DOXA




El reto más duro en esta lectura del Poema Ontológico de Parménides ha resultado ser el fragmento 8.
En el post anterior le di una revisada general, sin embargo, al llegar al final de fragmento y del post, me di cuenta que sería bueno dedicarle un poco más de espacio a la posible disparidad que existe desde el punto de vista de Parménides entre el nous y el logos.
No es que Parménides niegue o esté en contra del logos, lo que sucede es similar con lo del nous, él tiene su propia idea de éste concepto y lo acoge para que funcione dentro de su sistema a la vez que crítica la manera como lo conciben otros filósofos.
Empecemos por el principio. De acuerdo con el libro Conceptos fundamentales de la filosofía de Editorial Alianza, logos es:
Termino griego que designa tanto “palabra” como “principio racional” y que procede del verbo que significa “decir”
La cuestión en el fragmento 8 del Poema Ontológico radica en que para Parménides es fundamental que sea necesario pensar y decir que el ser es, llegando al extremo en que no se pueda decir algo del no ser, pues al no existir no se le puede nisiquiera nombrar, tal como lo menciona en donde dice:

Pero ya está decidido, como es necesidad, que una de las vías es impensable, sin nombre (porque no es verdadero camino), en cambio, la otra es y es genuina.
Hasta este punto no habría mayor cosa que agregar, sin embargo, desde la concepción de nous de Parménides, las palabras (el logos) tienen un problema, que es una equivocación en la que caen los demás filósofos de su tiempo, cuando crítica que al terminar el logos confiable es donde los demás perecen:

Acordaron dar forma a dos formas, para ambas una sola no es necesario, en lo que errados están.
Esta sentencia puede ser una referencia a la escuela de Mileto, de la que ya he hablado anteriormente y los postulados de las cosas primeras y segundas, o puede serlo también hacía aquellos que argumentan la contracción de la physis como causa de las cosas.
Lo que ocurre es que en el sistema de Parménides el nous es estricto, es independiente de la condición del hombre, mientras que el logos en términos generales es en el hombre, por lo que está sometido a las contingencias de la condición humana, de ahí el por qué el logos se puede convertir en opinión, o en palabras más técnicas: “en doxa”.

Parménides amarra el nous al ser, como se explica en el diccionario de filosofía Ferrater Mora:

En cuanto a la unidad mencionada del ser con el pensar, se demuestra señalando que ningún NO SER puede ser pensado, todo pensamiento de una entidad es a la vez pensamiento del ser de esa unidad


Pero el camino que recorre Parménides es un camino diferente, pues los demás filósofos llevaron en su mayoría un proceso que va desde el alejarse de la explicación mítica al despertar del ejercicio filosófico enmarcado por el reconocimiento de la physis y en consecuencia la llegada al logos; pero Parménides se aleja del mito y se va directamente al Ser, Parménides no llega al logos.

En el sistema de Parménides el ser y el logos están amarrados al ser. Y su teoría se sustenta por lo que el Alemán Gottfried Leibniz llamará después “razón suficiente”.
Los demás filósofos siguieron el otro camino y al desembocar este en el logos, sus sistemas filosóficos están llenos de cosmología, y en ellos el logos es como lo explica el diccionario de filosofía de N. Abbagnano:


La razón en cuanto sustancia o causa del mundo.

Lo que en contexto sería: “Las palabras son las cosas”. Y ésta es la crítica que hace Parménides y que señala como el final del fiable logos.

Todo esto significa, que en el Poema Ontológico podemos ver no solo la postura ontológica (esto es, en palabras técnicas: el estudio de lo que es, en cuanto es) sino que podemos intuir su sistema filosófico, pues vemos también los tres principios de la lógica clásica: de identidad, el ser es; de no contradicción, el ser es y no puede no ser; y de tercer excluído; y además aparece también lo que podría ser su postura epistemológica (esto es, en palabras técnicas: el estudio del conocimiento) que vendría siendo lo expuesto en el post de hoy.
 
A pesar de haber llegado al final de este post, siento que el tema aún puede dar más de sí por lo que me gustaría que dejaran sus comentarios.
¡SAPERE AUDE!

martes, 9 de febrero de 2016

POEMA ONTOLOGICO 6








Continuando con la serie “el poema ontológico” empezamos el octavo fragmento.

Este fragmento es bastante largo, son seiscientas doce palabras en total y sobre ellas los estudiosos en sus análisis afirman que en la mitad de este fragmento Parménides pasa de hablar del camino de la verdad para empezar a explicar el camino de la apariencia.

También reaparece en el escenario la Diosa Dike de quien ya hablamos en el primer post de esta serie, además Parménides ahora menciona a Ananké quien es otra Diosa del Panteón Griego, su origen tiene dos versiones, una de ellas dice que es hija de Océano y Tetis, ambos son Titanes de naturaleza marina; otra versión dice que ella surgió de la nada y se convirtió en un ser sin cuerpo unida permanente a su esposo Cronos (el tiempo) y juntos formaron el mundo; como sea en ambas versiones la Diosa se relaciona a lo que es necesario.

Esta idea de “necesario” que existe en la idiosincrasia griega de la antigüedad se trasplantará a la filosofía y las bases del pensamiento de occidente. Existe un afán en ellos de ver el cosmos como algo ordenado, y para lograrlo hay cosas cuya explicación depende únicamente de este concepto: “necesidad” porque de otra manera los sistemas no serían funcionales, es decir, “así debe ser”.

Ya entrado en materia, al iniciar el fragmento Parménides formula los principios del ser que son: eterno, único y no cambia.

Seguidamente Parménides da sus explicaciones acerca de estas características que le atribuye al Ser. Iniciando con la explicación de la eternidad, el ser no pudo tener un inicio porque eso implicaría la existencia de algo anterior, y no tendrá un final por la misma razón, y se adelanta a la idea de que antes del ser no existía nada afirmando:

“…  No te dejo "de lo no ente" decir ni inteligir, pues ni decible ni inteligible es que no es.”


Y sigue la metáfora de la Diosa, argumentando que es la justicia quien obliga a que el ser sea, desde siempre y hasta siempre; sé es ó no se es, pero la Diosa no permite que las dos cosas coexistan.

Parménides continua la línea de argumentación afirmando que la característica de eternidad le implica al ser único, porque si fuera múltiple entonces sería muchas cosas al mismo tiempo y no tendría caso que así fuera. Finalmente, esto nos lleva a concluir que el ser no cambia, y lo dice afirmando lo siguiente:

“…Pero inmóvil en los límites de ingentes vínculos es, sin principio, sin cesación, pues génesis y ruina muy lejos fueron apartados; expulsólos la firmeza verdadera.”

A todo esto Parménides le añade el papel de la Diosa Ananke de quien hablaba incialmente. Todo esto es así, porque es necesario que así sea, no hay otra forma de que las cosas estén organizadas en el cosmos y aquí es donde entra el papel del nous, a quien ya le dediqué un post especial con videoblog explicándolo.
Desde acá, la cosa se pone bastante confusa pues Parménides explica el origen del camino que según él no debería tener nombre pues no es, lo que los estudiosos llaman “el camino de la apariencia”. Todo comienza cuando Parménides afirma:

“Lo mismo es el inteligir aquello y aquello por lo cual el inteligir es.”

Sin embargo, hay un problema, y es la intervención del logos, es decir de “la palabra”. Este es un concepto griego igual de complejo al nous, al que quizá más adelante le dedicaremos un espacio, pero es que en este momento ya llevamos casi seiscientas palabras y este post se está poniendo muy largo, por ahora conformémonos con lo esencial, el logos es la razón o el razonamiento diferente del nous que es el pensamiento.
Al aparecer el logos con él llegan las palabras y los conceptos ambiguos, confusos, cosas que no son coherentes con el camino del ser y así continúa exponiendo:

"… Con esto termino para ti el logos fiable y el pensar en torno a la verdad. desde aquí los pareceres mortales aprende, escuchando el orden engañoso de mis palabras.
Acordaron dar forma a dos formas, para ambas una sola no es necesario, en lo que errados están.”

Resultó ser bastante tórrido este fragmento del poema ontológico, por esto definitivamente le dedicaré un post especial a profundizar el antagonismo que según Parménides existe entre el nous y el logos.
Si tienes alguna duda o impresión acerca de este post deja tu comentario.
¡SAPERE AUDE!

jueves, 21 de enero de 2016

EL NOUS, VIDEOBLOG


Lo había prometido y lo tenía en la lista de pendientes.

Les dejo un videoblog dedicado al concepto "nous". Hace un tiempo nos encontramos con este concepto en la serie "el poema ontológico".

En este videoblog lo explico más a profundidad, desde Anaxagoras que es el filósofo que lo propone y luego explico la crítica que hace de esta postura Parmenides en el fragmento 7 del poema ontológico


lunes, 30 de noviembre de 2015

POEMA ONTOLOGICO 5


Disculpen la tardanza en subir la continuación de esta intersante serie "el poema ontológico". La verdad es que he estado trabajando en un post acerca del Estado Islamico y ha sido bastante complicado desarrollar el tema, es decir, no he quedado satisfecho con lo que he escrito y por eso no he subido ninguna de las versiones.

Retomando el tema que nos importa, en este post analizaré los fragmentos 6 y 7 que dicen así:

FRAGMENTO 6
Necesario es decir e inteligir que lo ente es. Pues es ser pero nada no es. Te intimo a que todo esto pienses.  
Y primero de esta vía de indagación yo te aparto, pero luego también de aquella por donde los mortales que nada saben van errantes, bicéfalos: pues el desconcierto en sus pechos dirige el errabundo noûs. Arrastrados, sordos a a la vez que ciegos, estupefactos, masas indecisas para quienes ser y no ser son lo mismo y no lo mismo, y el sendero de todo es revertiente.
FRAGMENTO 7
Pues nunca esto dominarás: ser los no entes. 
Aparta tu el pensamiento de esta vía de indagación; ni la costumbre multiexperta te fuerce por ella a agitar el ojo sin vista y el oído retumbante y la lengua; mas discierne con el logos el polémico reproche por mí expresado.

En estos fragmentos vamos acercándonos al final de la parte que ha sido llamada por los sabios de la filosofía "la vía de la verdad" para luego dar paso en el fragmento 8 a "la vía de la doxa".

Lo primero que salta a la vista es la segunda característica que plantea Parmenides para el Ser: "... lo ente es. Pues es ser, pero nada o es..." Anteriormente el fragmento 2, Parmenides asignaba esta cualidad al camino de la verdad, ahora se la asigna al Ser.

Pero en esta mención profundiza el asunto explicando que en primer lugar es necesario decirlo, y en segundo lugar es necesario conocerlo. Esto es importante en especial si se tienen presentes posturas de otros filosofos de la época como Gorgias quien en un singular debate con Socrátes (reseñado por Platón en los dialogos) afirmaba que "nada existe y si existiera no se puede conocer y si se pudiera conocer no se puede comunicar".

Y así metaforicamente la Diosa habla nos pone frente a los dos caminos nuevamente. Para que contemplemos la naturaleza de ambas vías y con ello la virtud que existe en el Ser y la falsedad que hay en el no ser, haciendo otra referencia al nous y las características cambiantes (o de movimiento) que le otorga Anaxágoras.

En esencia Parmenides está proponiendo acá los principios o leyes de la lógica que es el principio de identidad: "el ser es, o el ser no es, pero no puede ser y no ser al tiempo porque entonces sería contradicción"; por eso afirma: "...discierne con el logos el polémico reproche por mí expresado." cuando crítica a aquellos que se fundamentan en los simientos de la simple evidencia de los fenomenos físicos.

Estos principios que está proponiendo Parmenides serán los fundamentos de la lógica sobre la que se construyó todo el saber científico en occidente hasta inicios del siglo XX D.C., cuando el estudio del átomo reveló los límites de la lógica con problemas como el boson entre otros.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

POEMA ONTOLOGICO 4


En el post anterior decía qué Parmenides había acudido al concepto de Nous para referenciar su propia idea, la idea del SER, y explicaba que estas ideas aparecen para llenar el concepto de "physis" que cada filósofo del momento estaba creando según su pensamiento.

A mi parecer, desde éste fragmento, el fragmento 5 Parmenides empieza a exponer su idea expresando las características del Ser.

"FRAGMENTO 5
Indiferente es para mi por donde empiece, pues allá retornaré de nuevo."

A diferencia de lo que se explica en los libros y manuales de filosofía, la primera característica del SER es la ETERNIDAD.

Efectivamente el SER es eterno...
Pensemolo de esta manera: Lo único que en realidad existe es el ser, por lo tanto el ser debe haber existido desde el principio y continuar existiendo hasta el final, de esa manera no ha habido nada antes y no habrá nada después.

De tal suerte que la primera cualidad del SER determina automáticamente su relación totalmente excluyente con su antagonista el NO SER.

sábado, 14 de noviembre de 2015

POEMA ONTOLOGICO 3


Continuando con esta serie de post acerca del poema ontológico nos encontramos frente al fragmento 4, el cuál trae a colación conceptos nuevos sobre los cuales resulta necesario indagar para acercarnos a una interpretación del fragmento.
FRAGMENTO 4

Pero mira: lo ausente está a la vez firmemente presente para el nous,  porque [el noûs] no apuntará lo ente de su conexión con lo ente,ni disperso por todas partes y de todos lo modos según un orden, ni reunido en sólida consistencia.
El "nous" es un concepto que nace en una parte diferente de Grecia. Parmenides pertenece a la escuela filosófica de la región de Elea, mientras que ésta idea proviene de la región de Jonia, para ser más exactos es un concepto que se atribuye a Anaxágoras.

Para explicar esto voy a contextualizar un poco el concepto. Estamos en un punto en la historia del hombre donde está naciendo la filosofía, pero los primeros filosófos no son concientes aún de las dimensiones de su labor, y uno de los principales retos se encuentra en lo reducido que resulta ser el lenguaje, pues aún no existen las palabras para ilustrar lo que están pensando. En los días de Platón la palabra "idea" no existía.

Traten de imaginar por un momento lo que sería explicar la teoría de Platón sin usar la palabra "idea".

Pues bien, en este proceso hay un concepto que aparece en el momento en que la explicación religiosa deja de ser suficiente y se necesita algo más profundo, este concepto es "physis" (en este post lo explico más profundamente) y en pocas palabras se refiere a ese principio del cuál se compone el cosmos. Para Tales de Mileto se trataba del agua, para Heráclito el Oscuro era el fuego; claro no en el sentido literal, sino en un sentido metafórico, es decir, las características de este elemento son las que componen ese principio, esa causa y razón de SER del cosmos.

Anáxagoras encuentra la physis en el "aire". Sin embargo no era suficiente así que planteó la idea del "nous". El nous tiene una manifestación física pero también espiritual. Esa manifestación se da en cuanto ES el principio ordenador de todo, es decir que a nivel material e inmaterial el nous transforma las cosas y a su vez es el medio para que se transformen.

Entonces el nous es una especie de inteligencia creadora que se haya presente en todo.

Así las cosas lo que Parmenides pretende en este fragmento es demostrar que el nous también es un ente por lo que se encuentra en el camino del ser, pero también marca diferencias de su concepto del SER con el nous.

Bueno, les prometo que muy pronto publicaré una explicación más detallada acerca del "nous".

¡SAPERE AUDE!

viernes, 23 de octubre de 2015

POEMA ONTOLOGICO 2


En este post analizaré los fragmentos 2 y 3 del poema ontológico de Parménides. De acuerdo a la división del texto de la que hablaba en el post anterior estaríamos dando inicio a "la vía de la verdad".

El poema dice así:
"FRAGMENTO 2
Pues bien, yo te diré -cuida tu de la palabra escuchada las únicas vías de indagación que se echan de ver.
La primera, que es y que no es posible no ser, de persuasión es sendero (pues a la verdad sigue).
La otra, que no es y que es necesario no ser,un sendero, te digo, enteramente impracticable. Pues no conocerías lo no ente (no es hacedero) ni decirlo podrías en palabras.
FRAGMENTO 3
...pues lo mismo es inteligir y ser."
El fragmento 2, de entrada resulta algo confuso. En contexto Parménides se encuentra hablado con la Diosa Dike y ella es quien le dice tales cosas: que debe saber que existen dos caminos para la investigación, el camino del SER y el camino del NO SER.

Como explicaba en el post anterior, para los filósofos presocráticos incluyendo a Parménides, la naturaleza y en general el cosmos tenía una organización, con un principio y un fin, y esto les llevó a concluír que ese principio fundamental del que se constituye todo y que implica un fin (un propósito) para todo lo existente al cuál llamaron "PHYSIS" tenía en sí una esencia, un transfondo, una razón de SER.

Desde ahí inicia Parménides.

El primer camino es el que corresponde a la verdad, el segundo no, porque no es posible (no es hacedero) tanto que nisiquiera se puede hablar de eso. No se puede hablar de lo que no es porque ¿Qué vamos a decir de eso?

En el contexto de la Grecia Antigua esto es totalmente sensato, inclusive hoy en día, sin embargo en el siglo XX el filósofo Alemán Martín Heidegger plantea unas preguntas muy interesantes al respecto como por ejemplo "¿por qué el SER y no más bien la NADA?" pero eso lo dejaremos para otro post.

Finalmente en el tercer fragmento explicará su postura filosófica afirmando que lo mismo es inteligir y ser. Inteligir es conocer.

Quiero cerrar este post con el famoso momento del Tercer Acto de Hamlet:

"Hamlet
Ser, o no ser, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar."
SER ó NO SER, lo segundo sería como morir ó dormir y entonces soñar, es decir, sumergirse en la fantasia, en las ilusiones, en lo aparente.

miércoles, 21 de octubre de 2015

POEMA ONTOLOGICO 1


Lo prometido es deuda, hoy traigo la primera entrega de un análisis acerca del Poema ontológico del filosofo griego Parménides. 

El poema es dividido en varias partes por estudiosos de la filosofía a saber: proemio, a de la verdad, a de la doxa.  La doxa es una expresión griega que hace referencia a la simple opinión sin un argumento solido que la sustente, también hace alusión a lo que es aparente. 

Yo llevaré un camino y un ritmo en el análisis un poco distinto a lo tradicional con el ánimo de hacerlo más comprensible y crear la posibilidad de nuevas interpretaciones y así enriquecer el pensamiento filosófico. 

Empezaré con el fragmento 1 que dice: 
"FRAGMENTO 1 Los corceles me arrastran, tan lejos como el ánimo anhele llevaron. Y una vez que en el renombrado camino de la Diosa me hubieron puesto, que lleva al varón sapiente a través de los poblados, por allí me condujeron. Por allí me llevaban los hábiles corceles tirando del carruaje; las doncellas indicaban el camino. En los cubos del eje con estridente sonido rechinaban ardiendo (acelerado por dos vertiginosas ruedas, de ambos lados) cuando se apresuraban a escoltar las doncellas Helíadas, abandonadas ya las moradas de la noche hacia la luz, habiendo con sus manos los velos de la cabeza retirado.  Allí están las puestas de los senderos de la noche y del día y en torno a ellas, dintel y umbral de piedra, las mismas, etéreas, cerradas por inmensas batientes hojas de las que Dike, la de los múltiples castigos, las llaves guarda de doble uso. Le hablaron las doncellas con blandas palabras y sabiamente persuadieron a que el enclavijado cerrojo prontamente de las puertas les quitase. Y éstas de la entrada el inmenso abismo produjeron al abrirse. Los broncíneos postes en sus goznes uno tras otro giraron de clavijas y pernos guarnecidos. Y a través de las puertas, derecho por el camino, carro y caballos las doncellas condujeron. Y la diosa benevolente me recibió; con su mano mi mano derecha cogiendo, con estas palabras a mi se dirigió:  "Mancebo, de auriga inmortales compañero, que con sus caballos que te traen , a nuestra morada llegas,  salud!, que no una mala moira te envió a seguir este camino (pues fuera del sendero de los humanos está), sino Themis y Dike. Y así tendrás todo que averiguar, tanto de la bien redonda verdad el corazón imperturbable como de los mortales los pareceres en los que verdadera fidelidad no hay, y aprenderás también esto: cómo lo múltiple pareciente tenía que hacerse aceptable, penetrándolo todo por todas partes."  

Lo primero que salta a la vista es que Parménides recurre al texto literario como herramienta para expresar su pensamiento filosófico. Esto es algo que se mantendrá a lo largo de la historia de la filosofía, por ejemplo finalizando el siglo XIX de nuestra era Nietzsche utilizará este recurso con "Así habló Zaratustra". 

Pero no es solo por la dificultad de expresar con claridad lo profundo y complejo del pensamiento que se recurre a la literatura. En la época de Parménides se estaba dando inicio a la filosofía cuando los sabios (como los llama Aristóteles) estaban dejando de lado el pensamiento mítico para iniciar el camino del pensamiento científico. De esto ya he hablado en la serie "La escuela de Atenas" (ver en videoblog "la escuela de Atenas 3"). 

Iniciando, Parménides se ve a sí mismo viajando a gran velocidad, tan lejos que ya no se encuentra en esta dimensión. Y allí se encuentra con las hijas del Dios Sol (Helios) que lo van acompañando, y lo van alejando de la noche y de la oscuridad. Metafóricamente hablando él se refiere a dejar atrás la oscuridad de la ignorancia y acercarse a la luz del saber. 

Finalmente se detienen en la puerta de la Diosa Dike (Diosa de la justicia, que vigilaba las acciones de los hombres y odiaba la falsedad) en medio del día y de la noche que representan la luz y la oscuridad. La Diosa lo recibe con alegría diciéndole que no ha sido una mala moira, es decir, un mal giro del destino el hecho de que él se encuentre allí pues ha sido ella y la Diosa Temis (quien era la encarnación del consejo divino y de las buenas costumbres) quienes lo han llamado, por lo que debe disponerse a aprender todo lo que vea. 

Todas estas consideraciones están dadas para que el lector disponga de todas su atención, no con el ánimo de encontrar defectos en la argumentación, sino con el propósito de entender la visión del filosofo acerca de la Physis y aún más, del SER. 

¡SAPERE AUDE!